sábado, 25 de febrero de 2012

Sucediô lo esperado cuando nadie lo imaginaba...


Pena de cementerios y de osarios,
que enseña en pizarrrones angustiosos
como un mismo dolor se parte en varios.
(Nicolâs Guillên)

Vivo en un pais doliente, cargado de paradojas y deficiencias previsibles. Hasta tenemos un dicho popular que confirma que todo "lo atamos con alambre".


Este miêrcoles atamos con alambre un terrible y pesado fardo de 51 vidas...y hay mas de 600 heridos. No, no fuimos a ninguna guerra ni hubo combate alguno. Fue solo eso: la crônica del horror anunciado. Un tren que nunca debiô seguir rodando se quedô pregonadamente sin frenos, mucho antes de estrellarse contra el edificio de la estaciôn.




 "50 muertos" decîan por televisiôn, Internet, y las redes sociales y mas de 600 heridos sin precisar la gravedad de esas heridas....¿50 muertos a cargo de quien?


Mientras dura la anestesia que paraliza semejante novedad aparece por televisiôn uno de los Cirigliano, concesionario de operar esos trenes, y dice que el servicio "es aceptable"...con todo lo que de inaceptable que tiene que este rufian diga eso justo en ese momento, en que la sangre estaba siendo derramada...
 




¿Hasta 50 muertos es aceptable?..hay gente que sabe como hacerle hervir la sangre a quienes solo pueden ver y escuchar pasivamente porque uno es "espectador"...¿donde estâ el espectâculo?...


Escuchame Cirigliano...no es solo lo que dijiste, es tu expresiôn, tus gestos de sujeto innoble que tiene conciencia que esto sucede porque no has atendido tus responsabilidades. Todo eso es expresiôn, es lenguaje...serâ difîcil olvidarte Cirigliano.
 
 Sobre todo porque en la televisiôn las imâgenes se suceden râpidamente, asî que antes y despuês de ver y escuchar a Cirigliano veo a ese hombre jôven aprisionado entre 2 vagones encimados...veo su rostro de dolor, su baja esperanza pese al esfuerzo de bomberos y gente del SAME y Defensa Civil que lo rodean. De ese ciudadano, ese pasajero claro, no se dice nombre ni nada. Solo muestran su figura sangrante y sufriente y me aumenta la impotencia...


Hay otro que lo sacan luego de untarlo con aceite y vaselina para poder moverlo de entre esa prisiôn de hierros retorcidos y cuerpos encimados....bomberos, mêdicos, agentes de la Defensa Civil, incluso policîas, han sido ayer los ângeles salvadores para los prisioneros del tren de TBA, del Sr. Schiavi que dice ocuparse de los problemas del transporte y porquê no, del Sr. De Vido, eminente y poderoso ministro que planifica y atiende la infraestructura. Todos ellos, sus ayudantes, secretarios/as y prosecretarios/as, emboscaron a cerca de 2000 ciudadanos, mataron a 51 segûn el ûltimo parte y hay mas de 600 heridos...
 
 Alguien deberîa acudir a la Justicia -poder independiente del Estado republicano- para castigar a culpables y responsables....han emboscado  a ciuidadanos inermes y deben pagar con todo el rigor de la ley...


Pero ocurre que varios de los nombrados ya anunciaron que se constituirân en querellantes en esa causa...menos mal que no soy jurista y no debo internarme con un ACV...pero sigo siendo ciudadano y cultivo el sentido comûn, escaso pero lo cultivo...¿esa gente no deberîa renunciar avergonzada al menos, y esperar en sus casas el veredicto judicial?


Pero si eso hubiera sido todo...o mas bien, como si todo eso fuera poco, habîa un chico desaparecido, Lucas, veinteañero con cara  sonriente en la foto, y el caso es que no aparecîa pese a la busqueda desesperada de su familia por hospitales...y por las morgues...y si, uno se resigna al espanto, pero no a no saber.




Entretanto miembros del cuerpo forense, de la policîa cientîfica, el propio juez de la causa y sus ayudantes, todo un mundo de expertos, acordonaron la zona del hecho y se pusieron a realizar sus actuaciones especîficas para entender el suceso, la catâstrofe y obrar en consecuencia.


57 horas, una eternidad en têrminos operativos, tardaron en determinar que Lucas, la baja N° 51, habîa muerto dentro del tren y allî habîa quedado sin que nadie lo advirtiera hasta que su propio padre, que sabe interpretar imâgenes por trabajar en la televisiôn, reconociô a su hijo subiendo al tren por la ventana de una cabina de conductor en desuso del cuarto vagôn, que por eso mismo tiene sus puertas trabadas...Lucas y sus 20 años entraron por la ventana  del cuarto vagôn y en ese mismo habitâculo empezô su viaje hacia la eternidad...




Mientras bomberos y policîas apilaban allî mismo, en el cuarto vagôn, los cuerpos de los que ya habîan muerto recononocidamente.


Escribo sobre todo esto mientras recuerdo el derrumbe del edificio de la calle Bartolomê Mitre, la Puerta 12 de River, el tranvîa cayendo al Riachuelo mas cientos de catastrofes cotidianas de igual tipo...mas la aventura guerrera de Malvinas...




¿Que tienen de comûn mas allâ del horror? Decididamente, parafraseando a Brecht, vivimos tiempos sombrios, aunque ahora por causas diferentes a las grandes guerras y a nuestras dictaduras. Quienes arriesgan las vidas de los mas jôvenes se esconden detras de palabras estêriles: desidia, negligencia, irresponsabilidad, corrupciôn, cobardîa, obsecuencia, autoritarismo, reeleciôn, sintonîa fina, objetivos pendientes, enriquecimiento ilîcito, etc. para todos y todas,...hay tantas. Pero no dicen nada sin el contexto, la idea, la voluntad y la acciôn de quienes son victimizados. Sin eso los espectadores estamos en la oscuridad, a merced de cualquier relato.


Quienes se refugian detrâs de esas palabras, estoy convencido, jamâs estuvieron en un escenario concreto de lucha, armada o no, porque las armas son las ideas y no los palos o fusiles. Sin paradigmas, sin ideas, cualquier enfrentamento es una refriega entre facciosos, con o sin armas de por medio...


Ese es el camino que venimos recorriendo con una trâgica y ciega frivolidad , por acciôn u omisiôn, desde hace demasiadas dêcadas...
Ya perdimos instituciones, patrimonio nacional y generaciones enteras en este recorrido sin sentido, salvo el que sirve al peculado, la venalidad y la corrupciôn de las clases dirigentes.





S

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