viernes, 5 de agosto de 2011

Y la pobreza es la misma...


Las balas protagonizan cada vez mas el tipo de respuesta a la impaciencia de un enorme conglomerado de marginalidad...al que paradôjicamente se le pide "paciencia"...¿cuanta paciencia mas?...llevan generaciôn tras generaciôn aportando una inversiôn casi invalorable...su propia vida !!!...ese es su capital en esta sociedad alucinante de la que solo obtienen una renta en promesas para "el mañana"...ese que nunca llegarâ durante su vida biolôgica y que herederân sus hijos. A los cuales otros administradores les pediran "paciencia"...

¿Quienes son estos inversores que no veo aparecer en ninguna publicaciôn especializada?...

Estuvieron en el Parque Indoamericano hace poco tiempo nomâs, ahora mismo estân en Jujuy y en Tucumân...hace pocos meses estuvieron en Formosa...antes en Neuquên, en Santa Cruz...en tantos otros lugares !!!...¿es que entonces tenemos inversores en todo el pais?... pero los medios y los expertos vociferan que no hay suficiente inversiôn, que no hay clima de inversion...

¿Cuanta sangre mas deben invertir los olvidados? ¿Cuantas otras vidas son necesarias para que empiece a dar dividendos tamaña inversiôn? ¿Esta misma casta de administradores rapiñeros es suficiente garantîa?

En las barricadas de la resistencia estudiantil primero, y la social despuês aprendî las primeras respuestas: "AHORA MISMO !!!... mañana es la mentira piadosa con que se engaña a las voluntades moribundas", asî lo decîa -me enseñaron- Josê Ingenieros.

Del mismo autor leo yo mismo "No hay peores pecados que la servidumbre y la cobardîa"...y pienso en los administradores de un sistema perverso que financia a pequeñas o grandes minorîas postergando sine die a grandes mayorîas, que es lo mismo que decir que toman sus vidas -que consideran inviables e innecesarias-, salvo para reclutar mano de obra que formarâ mas cuerpos para la represiôn de nuevos impacientes que se habrân cansado de aportar años de vida y sangre sus caîdos, hartos de tanta mentira y sometimiento. El aprendizaje se obstaculiza con bombardeo mediâtico, porque no hay nada mas peligroso que las masas pensando...

Corrîa 1958 cuando, como dirigente estudiantil, formê parte del comitê de ocupaciôn que decidiô la toma de los colegios secundarios de San Miguel de Tucumân al aparecer los planes modernizadores-privatizadores nada menos que de la enseñanza pûblica. Tardamos algûn tiempo en entender que ese objetivo -con la trascendencia que tenîa- no era el central, sino solo una cortina de humo que tapaba gigantescos negociados para enajenar el patrimonio nacional. Y aun asî, el movimiento estudiantil aportô sus muertos al largo y empinado camino hacia el estadio de la libertad, que no debe confundirse con minilibertades como la de empresa, de comercio, de mercado y consignas similares destinadas a desvirtuar el significado profundo y definitivo de la libertad, que es el de la igualdad en las oportunidades y el acceso al conocimiento, la elevaciôn de la conciencia sobre el rol de nuestra especie en la biodiversidad, la aboliciôn de la guerra y el saqueo intra e inter Estados y la profundizaciôn cualitativa del concepto integral de democracia como mêtodo de supervivencia armônica.

Volviendo a ese 1958, decîa, y sin saberlo, concurrî a mi bautismo de fuego en la calle Muñecas entre Côrdoba y Mendoza...a la marcha bullanguera de mocosos insolentes de colegio secundario, la policîa de Tucumân respondiô con la contundencia de balas calibre 45 luego que la manguera de bomberos no pudiese apagar tanto fuego juvenil...el inolvidable sargento Sotelo, autor de los disparos, fue inmortalizado al igual que sus vîctimas por el genial fotôgrafo de La Gaceta, Fonts...a quien esas imâgenes le valieron -merecidamente- el premio Pullitzer (¿se escribe asî?). ¿Sotelo?... siguiô prestando servicios sin inconvenientes en la jefatura de policia que comandaba el inefable funebrero Juan Marîa Fortassin...

La historia de las balas y la sangre derramada no empezô ni terminô allî -lamentablemente- en esta Argentina en formaciôn. Sin embargo ahora reflexiono que los reclamantes êramos parte incluîda de la sociedad. La mayor parte pibes de clase media, peso mas peso menos.

De cierta manera no reclamâbamos inclusiôn. Salîamos a defender lo que tenîamos y a tomar conciencia, a valorar cuânto era eso y lo terrible que serîa perderlo, para nuestra identidad nacional, para nuestro paradigma como sociedad, con bastantes certezas de un futuro promisorio basado en el esfuerzo colectivo y la distribuciôn -que casi palpâbamos- mas democrâtrica de la riqueza producida.

El efecto de detenerme en aquellos episodios, de los que fui protagonista de la primera lînea, y volver al instante a las balas y la sangre de hoy, es el de una terrible pesadilla...

¿Como y cuando empezamos a perder todo lo que tenîamos como futuro posible? ¿Como y cuando fue que las reivindicaciones pasaron de mas y mejores condiciones analizando incluso el cambio de sistema social, a batallar por ser incluîdos en un sistema anacrônico basado en la superexplotaciôn, la especulaciôn financiera, el robo y la guerra?...nuestros compatriotas hoy claman por eso, y nadie les harâ reproches porque el devenir histôrico mas la defecciôn de buena parte de las clases dirigentes, les ha achicado  el horizonte de sus reivindicaciones. La falta de vigilancia polîtica y social que debieron tener anteriores generaciones, en las cuales  me incluyo, coloca a nuestros hermanos desposeidos en la lînea de fuego, y esto no tardarâ en definirse por la razôn o por la fuerza...

Brecht lo sintetiza mejor..."Verdaderamente vivo en tiempos sombrîos...!Que tiempos estos en que hablar sobre ârboles es casi un crimen porque supone callar sobre tantas alevosîas!"

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